Cada vez falta menos para que Devuélveme la vida vea la luz. Aqui les dejo el booktrailer para que vayan conociendo la historia.
http://vimeo.com/85394563
Mucho más que un instante es lo que le dedico a mis sueños. Mucho más que un instante es lo que perduran en mi y ese es justamente el motivo de este blog. Mi idea es ir subiendo distintos trabajos que he ido realizando atraves de los años. Algunos han sido publicados, otros allí aguardan su momento. Espero les gusten....
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martes, 13 de mayo de 2014
domingo, 30 de marzo de 2014
DEVUELVEME LA VIDA
Aquí les presento la sinopsis de mi nueva novela todavía sin fecha de publicación.
Devuélveme la vida.
El verano de 1993, fue un punto de inflexión en las vidas de Javier Estrada y Carola Herrera. Él era la sensación del tenis mundial. Una estrella en ascenso en un ambiente exigente y desaprensivo en el que no se sentía del todo cómodo. Ella, una adolescente idealista y romántica, que anhelaba vivir un fervoroso romance como el de las novelas que adoraba leer. Empujados por necesidades dispares, desatan un torbellino de pasión, y el despertar del amor y el deseo los marca a fuego. Pero ninguno estaba preparado para afrontar las consecuencias de su atrevimiento. A él lo esperaba la rutina del circuito tenístico; a ella el último año del colegio secundario. Nada de ataduras, nada de promesas; sólo la más maravillosa de las experiencias que condicionará sus vidas para siempre.Devuélveme la vida, un reclamo que sólo podrá ser cumplido cuando ambos puedan mirarse a los ojos, vaciar sus corazones de culpas, secretos y mentiras y principalmente aprendan a escuchar y perdonar.
http://unlibroyo.wordpress.com/2013/06/25/el-instante-en-que-te-vi
RESUMEN:
Desde que dio sus primeros pasos en la empresa de banquetes de Francis
Le Bleaux, solo un objetivo primó en la mente de Lara Galantes: convertirse
en la más destacada empresaria gastronómica del mercado local. Para
alcanzar su meta no le importó sacrificar amistades y amores. Destinó cada
minuto de su vida a forjar el camino que la llevaría a la cima. Solo
cuando Andrés Puentes Jaume irrumpió en su vida, sintió
el peso de la soledad en la que su existencia había caído.
A Andrés Puentes Jaume la vida le sonreía.
Apuesto, seductor y exitoso, a él nada se le negaba. Todo cuanto siempre deseó,
lo había conseguido y estaba más que orgulloso de sus logros. Triunfaba en su
profesión, su cuenta bancaria crecía día a día y una de las más bellas mujeres
del mundo lo acompañaba a donde él quisiese. Sin embargo, en el instante en que
la vio supo que era un hombre incompleto y que su vida era completamente
ficticia. Lara Galantes era una mujer prohibida e
inalcanzable para él. Consciente de ello, ella se convierte en su secreto mejor
guardado; en la obsesión que gobierna sus días; en la certeza de que tiene que
arrancársela de la cabeza o su mundo perfecto se desmoronará.
Cuando sus caminos finalmente se cruzan, sus propios sentimientos los
sorprenden a ambos. La pasión los arrastra el uno al otro, completándolos,
inundando sus corazones de una felicidad desconocida. Pero el pasado, del que
ninguno quiere hablar, se cierne sobre ellos; los celos, la
desconfianza y los secretos generan una brecha que termina
enfrentándolos a sus propias miserias, amenazando con separarlos.
Mi opinión:
El instante en que te vi es una historia de amor casi prohibido,
bastante linda. Con muchas realidades y problemas que una persona puede llegar
a vivir. Aunque el estilo de la autora no termino de cerrarme al principio
haciendo que me costara meterme en la historia, pero cuando por fin logro atraparme,
lo devore.
Lara nuestra protagonista que pobre de ella tiene una vida muy aburrida
al inicio-no te ofendas-es decidida y trabajadora; justo el tipo de personaje
femenino que me gusta leer. Andrés es el hombre del momento, guapo y exitoso
pero hastiado a más no poder de la vida frívola en la que esta. Me gusta mucho
la pareja que forman ellos dos, la forma en la que no pueden vivir sin el otro.
Además hay que mencionar que ellos son todos unos adultos, así que no es
ninguna historia de adolescentes.
El libro está dividido en cuatro partes que bien pudieron ser tres, para
lo relevante que fue la primera parte en la historia fuera de algunos
momentos-en mi opinión-.
Dejando eso de lado la trama es excelente, ya que después de pasar por
la prueba de fuego encuentras una historia llena de momentos familiares, tragedias,
dudas, culpa y amor. Con muchas experiencias reales, que hacen muy fácil
imaginarte que estas ahí con los protagonistas o imaginar que fácilmente puedes
ser tu quien está en esa situación.
Así que aunque el principio es un tanto aburrido vale la pena leer este
libro, recomendado totalmente
FRAGMENTOS:
“–Te necesito…Te necesito… ya Andrés… No te voy a rogar. Es una orden.
–Eso supera amplia
mente el ruego…”
“—No me gusta
que te vayas. No me gusta volver sola a la cama. Quiero que estés en mi cama o
yo en la tuya; siempre. ¿Estoy pidiendo demasiado?
— ¿Tu cama o la
mía? Eso es lo que tendríamos que definir…”
COMENTARIOS QUE ME HAN HECHO LLEGAR.
Quiero felicitarte por tu gran novela me encanto disfrute mucho sobre todo porque lograste plasmar claramente sentimientos hermosos goce mucho que fuera un libro con muchas páginas ame la historia de amor que gran trabajo y gracias por llevarnos a lugares tan hermosos de argentina un beso desde México
Hola, te escribo desde España acabo de leer EL instante en que te vi y me encantó, me enamoré de sus personajes, me hizo reír, llorar, soñar...muy lindo libro. Deseando que escribas una nueva novela y ojalá que haya una 2º parte donde nos cuentes la vida de los hijos de los hnos. Puentes....
… te escribo para decir que tu libro me ha fascinado no pude dejarlo ni un momento hermosa de familia, parejas que yo pienso que en la vida real deben pasar, me sentí identificadas con algunas cosas las cuales me han hecho pensar en muchas cosa, los miedos sobre todo que nos congelan, mas de alguna lagrima me salió de mis ojitos y para que decir las risas, los nervios, el enojo un sin fin de sentimientos el final el más hermoso y feliz, diablos y ese Andrés hermoso como él solo, habrán hombres así en la vida real hermosos, avasalladores, dominantes, tiernos, románticos, inseguros y que sientan que una mujer lo puede completar?... difícil pregunta... Te felicito me llevaste por un mundo hermoso con esta historia, espero poder contar con mas historias tuya.
Cariños y la verdad tu libro me ha hecho plantearme muchas cosas.
Nanette Manuá (7/2/2013)
Bueno, aquí estoy dándote gracias por contar tan hermosa historia !todavía estoy con el duelo de extrañar tanto a los personajes! Fue un maravilloso viaje! Te felicito y seguí escribiendo !quiero massss! un besote!
Angie Rosita ( 11/5/2013)
Hola soy de México, pero quiero felicitarte por escribir tan increíble!!! Tu libro me encanto, me engancho....wooow!!! De verdad muchas felicidades... tienes más libros??
Verónica Piotti
Hola María Laura!
El fin de semana terminé de leer tu novela y realmente me encantó. A terminarla, con cierta melancolía, como me viene sucediendo cuando disfruto de una buena lectura, me puse a pensar como había llegado a esta historia. Y recordé haber leído una muy buena reseña en el blog Leyendo Ando y las dudas que en un comienzo tenía porque sabía que era una lectura intensa. Pero la recomendación de la administradora del blog hizo que la comprara, la leyera y realmente agradezco haberme dejado llevar por la sugerencia. Escribiste una historia maravillosa.
Karina (10/30/2013)
Hola María Laura, soy una lectora voraz de novela romántica en todos sus géneros. Hace tiempo leí El Instante en que te Vi y como algún comentario que leí por allí, debo decirte que es una novela distinta, muy bien escrita. Personalmente me atrapo, la leí en un fin de semana y la disfrute muchísimo. Gracias por escribir de una manera especial y distinta y me encantaría leer algún otro libro tuyo, espero y deseo que sigas escribiendo. Un beso grande. Karina
Barbara Greve (11/12/2013)
El instante en que te vi ", solo después de leerlo llego a dimensionar la fuerza y significado de estas palabras y me parece que no existe titulo más apropiado.
Es una novela llena de desencuentros cargada de emociones, de cruces, de historias de vida...
Celebro las locaciones elegidas, ya que la hace más cercana, mas nuestra. La descripción de costumbres argentinas y valores familiares y x sobre todo como en el desarrollo su autora se fue soltando hasta llegar a describir situaciones con una sensibilidad que se transmite en cada palabra.-
Mi admiración y respeto para quien puede imaginar, crear y compartir tanto sentimiento.
Insisto, solo después de leerla se llega a comprender el impacto real del título elegido
María Inés Guzmán Rodríguez (12/9/2013)
María Laura terminé tu libro, tengo todas las emociones a flor de piel, realmente increíble... Más allá de Lara y Andrés, cada uno de los personajes te envuelve de una manera que es imposible soltarlos... Felicitaciones!!!!!!!!!!
Cheti An ( 12/17/2013)
María Laura, he terminado tu libro que me ha fascinado, no encantado, me ha maravillado, que cosa tan bonita que has escrito. Todo entero, desde principio al fin, me lo he bebido, eso me pasa con estos libros que no me duran nada y ahora me arrepiento porque se me ha ido rápido, ahora tengo que pasar unos días de duelo del vacío que me deja un libro cuando me gusta mucho jejejej , me ha gustado mucho el tema de pareja, hermanos, es que no puedo decir mucho más porque ha sido muy emocionante descubrirte. Ahora estoy deseando que salga el siguiente, pero este es de mis libros preferidos. Gracias por ese regalo que me has hecho, y por descubrirte. ¡¡¡ Feliz Navidad ¡¡¡ desde Córdoba - España- Un abrazo
Mariana Giolo. ( 3/6/2014)
Ya leí muchos libros por recomendación de tu blog, y, en general coincido bastante contigo en gusto. Te agradezco! Soy hija de argentinos, pero vivo en Brasil desde chica. A veces me siento un poco argentina, y definitivamente el libro de María Laura me llevó a un recorrido divino por las calles de Buenos Aires, como si la ciudad fuese un personaje más del libro. Me encantó la relación de los personajes en NY, también, pues no se americanizaron, sino que mantuvieron su hispanidad en la ciudad. Enero 2014
Cristy Cobos de Zea
Hola María Laura... soy de México. Amante de años atrás de Argentina y su futbol... Desde siempre he amado leer. Por años fui lectora de Victoria Holt y sus demás pseudónimos... Y este 2013 que concluyó ayer, descubrí que mi amor por la Argentina aumentaba al descubrir a unas escritoras soberbias que ponían mi corazón y mi alma desbordada por el amor y la pasión de sus libros. Primero fue la Bonelli, después Viviana Rivero, y terminé el 2013 y empecé el 2014 leyéndote a tí en "El Instante en que te ví"...
Lo amé de principio a fin. Amé toda la trama, todas las situaciones. Sufrí con el pleito de Andrés y Juan Martín. Lloré con la separación de los protagonistas. Y fui la más feliz con su reencuentro.
Pero me sabe a poco María Laura!!! Quiero más de la vida de Lara y Andrés !!! Jajajaja, nunca me es suficiente !!
Creo que fue la mejor manera de empezar un nuevo año: Leyendo tu libro!
Y ahora te pregunto... Qué tienen las escritoras argentinas que escriben de esta manera?
Acaso es el mate?, El churrasco?, O el aire de las pampas argentinas?
Gracias, gracias, gracias por este libro.
De verdad un privilegio ser tu lectora!
Está ya dentro de mis libros consentidos !
Gaby Del Muro (3/12/2014)
Hola María Laura, hace unos 20 días leí tu libro El Instante en que te vi, quería decirte que me encanto y me quede con ganas de masssss te mando un abrazo enorme, saludos desde Gdl México
Yesenia
( 1/16/2014)
http://novelasromanticas.org/el-instante-en-que-te-vi-maria-laura-gambero/
Si
pudiera aplaudir para reflejar la satisfacción y el regocijo que me causo esta
historia, sin lugar a dudas lo haría!! He leído tantas historias que de pronto
se tornan sosas y hasta un poco aburridas que dejarte llevar por Lara, su vida,
su empeño en sobresalir laboralmente y Andres, con su galanura y su éxito
profesional te hace estar literalmente pegada en cada una de las paginas. Son
tantas situaciones reales que de pronto te ves reflejada en alguna de ellas. La
aparición de nuevos personajes le da un aire fresco a la lectura pero te sigue
haciendo pensar que es lo que pasara mas adelante….el final, me encanto. El
amor de tu pareja y de la familia siempre serán importantes para obtener tu
propia felicidad. (Yesenia)
Me
gusto mucho esta novela al igual que sus protagonistas porque la
novela nos transmite lo que sienten.Aquí no sólo encontrarás una historia
de amor de pareja, sino también el amor a los hermanos y a la familia,
nos mostrara como afrontar la pérdida de seres queridos y volver a comenzar d
nuevo.Les recomiendo este libro, porque encontraran una trama muy
interesante y rica en sensaciones, con personajes de los que nos vamos
encariñando conforme los vemos reir , amar , sufrir etc…. No queria que la
novela acabe , pero definitivamente quede satisfecha.
Ana María Garriz
María Laura Gambero, amiga querida,
anoche termine EL INSTANTE EN QUE TE VI!!!!!XDIOS es mágico, me enamore, me
enoje, sufrí, me dio ternura, emoción, me encanto, lo disfrute muchísimo y para
rematar la emoción recordé el momento que te conocí y charlamos tanto. Además
se trata un tema en el cual vos estas y yo tbien hice un curso. Me apasiono,
gracias por traermelo amiga. El 2º lo
espero si se puede en el próximo encuentro!!!!!Te quiero mucho!!!!!!Gracias por
ser parte de mi vida!!!!!
jueves, 27 de marzo de 2014
Les traigo una nueva reseña. En este caso publicada en el Blog Imaginando Romántica, de Mimi Romanz. Gracias Mimi por tus hermosas palabras.
http://imaginandoromantica.blogspot.com.ar/2014/01/el-instante-en-que-te-vi-maria-laura.html
jueves, 8 de agosto de 2013
FAVOR CON FAVOR SE PAGA
A lo lejos un gallo afónico le indicó que
pronto amanecería. Hacía más de una hora
que estaba despierto y harto de dar vueltas en su cama Alberto se levantó.
Mientras se vestía contempló a su esposa Lidia que dormía plácidamente. Tenía rostro de niña y con sus cortos
dieciocho años había mostrado tener la madurez suficiente para sugerirle a Alberto
que también ella podría arrimar unos pesitos a la economía familiar. Economía familiar, pensó abrumado. Seis meses habían pasado y todavía no
alcanzaba a comprender cómo había llegado a tener esposa, un hijo a punto de
nacer y a hablar durante la cena sobre la economía familiar.
Tenia apenas veinte años y en un abrir y cerrar de ojos la vida le
había cambiado drásticamente. En un
primer momento cuando Lidia le habló del embarazo, Alberto pensó que
desentenderse de la cuestión era la mejor solución. Lo malo era que Lidia venía de una acérrima
familia religiosa y antes que Alberto pudiera pensar cómo desembarazarse del
asunto, se encontró parado frente al altar.
Fueron a vivir entonces a una pequeña vivienda que la madre de Lidia
tenían patio por medio con su casa. De
ese modo la vieja, una viuda gorda y amargada, tenía absoluto control sobre los
movimientos de la joven pareja; en especial sobre Alberto.
Pero esa mañana, tal vez la primera desde que se habían casado, su
malestar no estaba relacionado con su despreciable suegra. Esa mañana su preocupaciones estaban
centradas en el inesperado encuentro que había tenido la noche anterior con un
viejo compañero de escuela. Su nombre
era Pedro Noriega pero casi nadie lo llamaba por ese nombre. Todos lo conocían
como el Lechu, apodo que había adquirido por sus ojos saltones y su
predisposición a la noche. Hacía mucho que Alberto no veía al Lechu pero había
escuchado gran cantidad de rumores sobre su paradero. Muchos insistían que estaba guardado en Devoto
por un asesinato, mientras que otros repetían con vehemencia que el Lechu había
partido hacia nuevos y más ambiciosos horizontes. Alberto no sabía cual era la verdad, es más,
nunca le importó descubrirla.
La tarde anterior, poco antes que anocheciera, Alberto había salido
con el viejo auto de su suegra a hacer un mandado. De regreso a su casa se vio obligado a pasar
no muy lejos de una fábrica abandonada, donde se decía que los maleantes de la
zona se reunían. Era una noche fría y cerrada, por lo cual le llamó la atención
una sospechosa silueta que fumaba en una esquina bajo la tenue luz de una
lámpara. En cuanto Alberto advirtió de
quien se trataba intentó pasar sin ser visto y de no haber sido por un gato
negro que se cruzó en su camino lo hubiese conseguido.
– Albertito querido, - le gritó
el Lechu al escuchar la abrupta frenada.
Tiró el cigarrillo y en tres zancadas estaba junto al automóvil. - Tantos años sin verte viejo, - agregó al
abrir la puerta y sin esperar invitación se ubicó en el asiento del
acompañante.
– Lo mismo digo Lechu, -
retribuyó Alberto entre incómodo y sorprendido.
– Realmente es una suerte que te
haya encontrado, que frío hace, - siguió
diciendo. – Tengo que llegar a un lugar y estoy demorado.
– ¿Necesitas que te acerque? -
preguntó Alberto sin saber cómo eludir la pregunta.
– Ya que lo mencionás, voy hasta
acá nomás.
Auque no le causaba mucha gracia que lo vieran en compañía del
Lechu, Alberto no se atrevió a negarse.
En el más absoluto de los silencios puso en marcha el automóvil y dobló
en la segunda esquina tal como el Lechu le indicó.
Cada cuadra parecía tener un recuerdo de largas noches de parranda
con los amigos del barrio y Lechu los rememoraba con entusiasmo. Si bien Alberto no se fiaba de su viejo
camarada, los recuerdos y la nostalgia de aquellos años lograron
relajarlo. Cuanto hacía que no se
divertía como en aquellas épocas, pensó advirtiendo lo mucho que añoraba su
soltería. Casi sin darse cuenta, se encontró sonriendo y hasta intercambiando
comentarios con el Lechu.
Tal vez fue por ello que se sintió lo suficientemente cómodo como
para mencionarle su abrupto casamiento con Lidia y su futura paternidad. Luego
de una no tan prolongada pausa, Alberto le confesó lo terrible que la vida
conyugal había resultado gracias a la insufrible madre de Lidia. Las palabras brotaban ácidas y
descontroladas de su boca y en su voz comenzó a filtrarse todo el desprecio, el
odio y el deseo de revancha que esa mujer despertaba en él. Nunca antes lo
había advertido de ese modo, pero a esas alturas no tenía dudas que la vieja
era la culpable de toda su desgracia.
–
Ahí en el descampado me bajo, -
le dijo el Lechu interrumpiendo el descontrolado monólogo de Alberto. - Menuda
suegra te echaste viejo, - agregó con tono burlón al palmearle el hombro con complicidad.
–
Si, y cuando se entere que
perdí el laburo estoy frito, - agregó Alberto con rabia. – Me tiene harto, la
detesto.
Detuvo el auto donde Lechu le indicó y sumergido en sus propios
pensamientos aguardó que este descendiera.
–
Parece que si esa vieja no
existiera todos tus problemas se solucionarían, - comentó el Lechu casi
divertido. Alberto le dedicó una mueca
pero no sumó comentarios. – Gracias por traerme. Te debo una viejito.
–
No me debes nada Lechu.
– Favor con favor se paga, - agregó el Lechu con voz áspera y le guiñó un ojo cargado de
complicidad. – Ya sabrás de mí.
Las palabras del Lechu lo tomaron por
asalto y una alarma sonó en el punto más remoto de su mente. En cuanto la puerta del acompañante se cerró,
Alberto puso en marcha el auto y se alejó rápidamente de aquel siniestro
lugar. El corazón le latía
desaforadamente y no podía dejar de pensar que acababa de hacer un pacto con el
mismísimo diablo.
Los débiles rayos del sol de agosto empezaban a teñir el patio cuando
llegó a la cocina. No se molestó en encender la luz por miedo a que su suegra
apareciera para darle charla. Era demasiado temprano para escuchar esa voz
chillona y penetrante que siempre se las arreglaba para insinuarle lo inútil
que era. Sin siquiera fijarse si había
movimientos del otro lado del patio comenzó a preparar su mate.
Apagó el fuego antes que el agua hirviera y cebó el primer mate sin
dejar de pensar en el Lechu. Con cada
segundo que pasaba más se convencía que había hablado demasiado sobre su vida y
sus problemas. Lo perturbaba que el
Lechu le debiera un favor, porque sabía que era capaz de cualquier cosa. Por otra parte qué favor podría hacerle un
delincuente como el Lechu a él que llevaba una vida insignificante y
aburrida. Entonces la respuesta llegó al
encenderse una luz del otro lado del patio.
La idea que brotó en su mente en un primer momento lo aterró pero
lentamente ese terror fue reemplazado por una maliciosa sonrisa. Sí tan sólo el
Lechu...
Dejó la casa mucho antes que Lidia despertara. Durante las siguientes horas deambulo por el
barrio convenciéndose que ese era el único favor que Lechu podría hacerle. Pero
era demasiado arriesgado pues eso lo dejaba a él, Alberto Ramos, como cómplice
de asesinato, o tal vez no. Necesitaba serenarse y meditar fríamente sobre la
conversación que habían mantenido con el Lechu.
No recordaba haber mencionado que deseaba desembarazarse de su
suegra. No lo recordaba porque en ningún
momento había sugerido tal cosa. Por lo
cual, no había evidencia de nada en su contra. El destino había querido que se
encontrara con el Lechu para llevarlo hasta Ezeiza y que este lo escuchara
despotricar contra su suegra. Fue así
como el Lechu, convencido de deberle algo a Alberto tomó la decisión de matar a
la vieja. Eso había sido todo y él no
creía tener responsabilidad en el asunto.
Durante los siguientes días Alberto se sintió de excelente
humor. La vida volvía a ser la de
antes. Por la mañana despertaba
sonriente y hasta disfrutaba al compartir un par de mates con su suegra. En más de una ocasión, entre mate y
mate, se encontró fantaseando con el
modo en que Lechu la asesinaría. El hecho
lo entusiasmaba y le llenaba el cuerpo de ansiedad. Eran tantas las posibilidades que resultaba
difícil adivinar. Qué mas da pensaba restándole importancia al método, el
resultado es el mismo y eso era lo único que le importaba. Por las noches
dormía sin problemas y hasta llegó a soñar que una vez muerta la vieja, Lidia y
él vendían la casa grande y se marchaban de aquel barrio con los bolsillos
llenos de dinero. Antes de lo esperado, su nombre y su dignidad serían
vengados. Sólo era cuestión de aguardar a que el Lechu apareciera.
Todas las tardes salía a dar vueltas por la zona de la fábrica en
busca del Lechu. Pero no había ni
rastros de él y Alberto empezaba a impacientarse. Hasta que finalmente una noche al regresar a
su casa, divisó una figura fumando en la oscuridad. Sonrió sabiendo que se trataba del Lechu y no
pudo evitar pensar que el favor había sido pagado. Casi excitado por la sensación de victoria
estacionó el automóvil y se apuró a bajar.
-
Viniste, Lechu, - fue lo único
que alcanzó decir.
- Hola viejo, como te dije hace
una semana, favor con favor se paga, - le dijo el Lechu con tranquilidad. Hizo
una pausa y tiró su cigarrillo antes de continuar. - Un amigo que acaba de
abrir una remisería en Ezeiza necesita gente de confianza. Le hablé de vos y quiere que empieces a
trabajar mañana mismo.
-
Ah... ese es el favor, - repuso
Alberto sin poder contener la desilusión que se reflejó en su rostro.
- Claro hombre, ¿qué pensabas?...
que iba a matar a tu suegra, - respondió el Lechu divertido y dejó escapar una
sonora carcajada. – Las cosas que se te ocurren Albertito.
BUENOS AIRES, REINA DEL PLATA
Buenos Aires, Reina del Plata que no supo mantener la belleza de sus
jóvenes años. Mujer orgullosa que se
esmera en mostrar una personalidad que nunca logró conformar. Perdida en su propia vorágine, busca
insistentemente su identidad que se torna esquiva y difusa entre la mezcla
incoherente de los más diversos personajes que la componen.
Reina del Plata; cuna de desamparados; madre adoptiva que supo
abrigar en sus cálidos brazos a todo aquel que deseara descansar en su seno. La
pasión de mil pueblos fluye por sus arterias volviendo incontenibles y
convulsionados los no tan buenos aires. En sus barrios se confunden viejos y
nuevos habitantes que agregan nuevos matices y condimentos a la desorientada
cultura de la ciudad. Burlándose del
tiempo juegan en sus calles el pequeño Madrid, que mora a lo largo de la regia
Avenida de Mayo o el ostentoso Paris, con domicilio en la paqueta
Recoleta. Pero la soñadora Italia no se
mezcla con ellos y encontró cobijo en las inmediaciones del Riachuelo, donde
los olores convergen con el paisaje recordándole a cada instante su origen.
Entre calles adoquinadas, conventillos y palacetes, sus escondrijos
murmuran melancólicas historias de épocas mejores, mientras un nostálgico tango
sobrevuela la ciudad.
Buenos Aires, miscelánea que se confunde, tierra de nadie y de
incongruencia. Un enorme café concert
donde el hambre es bandera política; la pobreza baila con el desinterés, el
miedo bloquea el monologo educativo y el desorden se ríe a carcajada contando
sus logros al final del día.
CUENTAME UN CUENTO QUE ME AYUDE A
DORMIR
El punzante dolor que nacía de su
pecho se tornaba cada vez más intenso.
Ángela respiró hondo y cerró sus ojos soportándolo con resignación. Ya pasaría, siempre era igual. Tardó unos segundos en recuperarse y supo que
no podía postergar la despedida.
En el cuarto contiguo sus hijos
discutían sobre el inminente traslado a Buenos Aires, empecinados en someterla
a esa cruenta operación. Es por tu bien mamá, le decían con vehemencia y se
enojaban ante su negativa recriminándole su falta de cooperación. Qué entendían ellos, pensó Ángela con cierta tristeza.
A sus ochenta años de edad, ningún médico, por más ilustrado que fuera, le
diría cómo y cuándo emprendería su viaje hacia el más allá. Que ilusos creen que encerrándome en una
impersonal habitación de esas frías y costosas clínicas privadas me ayudarían.
No entendían nada, era una pena que no se dieran cuenta que lo que ella
necesitaba era sentir el sol en sus mejillas, absorber el aroma silvestre que nutría
su alma; y el mar… siempre el mar.
Estaba resuelta; no se entregaría.
Con suma dificultad se puso de pie y sigilosamente se dirigió a la puerta de
salida. Se detuvo un segundo al escuchar
a sus hijos y nueras intercambiando opiniones acaloradamente. Sacudió su cabeza preguntándose porque les
costaba tanto comprender y dejó la casa.
Era una hermosa tarde de octubre.
El sol brillaba en lo alto y una brisa fresca y reparadora regaba los
alrededores de una fragancia salina y agreste.
Ángela sonrió sintiéndose mucho mejor.
Paso a paso, sin apuro, emprendió
el camino hacia el mar. Le tomó más de
la cuenta recorrer los trescientos metros que separaban su pequeña casa de los
acantilados. Al llegar a la cima se detuvo un segundo para descansar. Desde allí lo contempló emocionada, había
temido tanto no poder despedirse. Para
ella todo en él era misterio, inmensidad, lejanía. Lo entendía vencedor del tiempo y poseedor de
secretos milenarios que jamás revelaría.
Entre sus crestas intuía que cargaba con la inmortalidad de su esencia y
una soledad tan profunda que ni los sueños eternos de toda la humanidad
alcanzaba mitigar.
A su derecha se encontraba la
senda que conducía a la playa. Se acercó y tomándose de un improvisado
pasamano, fue descendiendo uno a uno los peldaños. Cuando por fin sus pies tocaron la arena, se
sentía exhausta. Con los últimos restos
de fuerza que le quedaban se acercó a las rocas que descansaban al pie del
acantilado. Por primera vez las lágrimas
asomaron en sus ojos. Como si él lo
intuyera, se presentó de traje verde azulado apenas ribeteado por finos hilos
plateados que titilaban intermitentemente, saludándola. Se mostraba sereno, apacible, envuelto en un
manto de melancolía que logró doblegar toda su bravura.
Ángela respiró lo más hondo que
pudo y se recostó contra la roca entregándose a su magnetismo. Agradeció en silencio que la brisa fresca
le acariciara el rostro y trató de retener en sus débiles pulmones todo su
perfume. Cerró sus ojos para no volver a
abrirlos. Estaba cansada, demasiado cansada.
Un murmullo rítmico y parejo se
apoderó de sus oídos trayéndole historias de corsarios y piratas; de doncellas
que le encomendaban su amor; de barcos fantasmas que vagaban en busca el
descanso eterno. Transportada, se sintió inmersa en los vaivenes del
tiempo. Entonces lo soñó de un blanco
resplandeciente y se vio caminando sobre su oleaje. Bajo sus pies un rugido embravecido le
absorbió hasta el último destello de temor.
Sus infinitos brazos la acunaron y ella se dejó llevar, se dejó
guiar. Su balsa transitaba serena. Sonrió complacida al ver que estaba pronta a
llegar a la otra orilla.
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