martes, 13 de mayo de 2014

Devuélveme la vida - Booktrailer

Cada vez falta menos para que Devuélveme la vida vea la luz. Aqui les dejo el booktrailer para que vayan conociendo la historia.

http://vimeo.com/85394563

domingo, 30 de marzo de 2014

DEVUELVEME LA VIDA



Aquí les presento la sinopsis de mi nueva novela todavía sin fecha de publicación.

Devuélveme la vida. 

El verano de 1993, fue un punto de inflexión en las vidas de Javier Estrada y Carola Herrera. Él era la sensación del tenis mundial. Una estrella en ascenso en un ambiente exigente y desaprensivo en el que no se sentía del todo cómodo. Ella, una adolescente idealista y romántica, que anhelaba vivir un fervoroso romance como el de las novelas que adoraba leer. Empujados por necesidades dispares, desatan un torbellino de pasión, y el despertar del amor y el deseo los marca a fuego. Pero ninguno estaba preparado para afrontar las consecuencias de su atrevimiento. A él lo esperaba la rutina del circuito tenístico; a ella el último año del colegio secundario. Nada de ataduras, nada de promesas; sólo la más maravillosa de las experiencias que condicionará sus vidas para siempre.
Devuélveme la vida, un reclamo que sólo podrá ser cumplido cuando ambos puedan mirarse a los ojos, vaciar sus corazones de culpas, secretos y mentiras y principalmente aprendan a escuchar y perdonar.



Un libro y yo junio 25, 2013 de lumrtnz

http://unlibroyo.wordpress.com/2013/06/25/el-instante-en-que-te-vi

RESUMEN:

Desde que dio sus primeros pasos en la empresa de banquetes de Francis Le Bleaux, solo un objetivo primó en la mente de Lara Galantesconvertirse en la más destacada empresaria gastronómica del mercado local. Para alcanzar su meta no le importó sacrificar amistades y amores. Destinó cada minuto de su vida a forjar el camino que la llevaría a la cima. Solo cuando Andrés Puentes Jaume irrumpió en su vida, sintió el peso de la soledad en la que su existencia había caído.

Andrés Puentes Jaume la vida le sonreía. Apuesto, seductor y exitoso, a él nada se le negaba. Todo cuanto siempre deseó, lo había conseguido y estaba más que orgulloso de sus logros. Triunfaba en su profesión, su cuenta bancaria crecía día a día y una de las más bellas mujeres del mundo lo acompañaba a donde él quisiese. Sin embargo, en el instante en que la vio supo que era un hombre incompleto y que su vida era completamente ficticia. Lara Galantes era una mujer prohibida e inalcanzable para él. Consciente de ello, ella se convierte en su secreto mejor guardado; en la obsesión que gobierna sus días; en la certeza de que tiene que arrancársela de la cabeza o su mundo perfecto se desmoronará.

Cuando sus caminos finalmente se cruzan, sus propios sentimientos los sorprenden a ambos. La pasión los arrastra el uno al otro, completándolos, inundando sus corazones de una felicidad desconocida. Pero el pasado, del que ninguno quiere hablar, se cierne sobre ellos; los celos, la desconfianza y los secretos generan una brecha que termina enfrentándolos a sus propias miserias, amenazando con separarlos.

Mi opinión:

El instante en que te vi es una historia de amor casi prohibido, bastante linda. Con muchas realidades y problemas que una persona puede llegar a vivir. Aunque el estilo de la autora no termino de cerrarme al principio haciendo que me costara meterme en la historia, pero cuando por fin logro atraparme, lo devore.

Lara nuestra protagonista que pobre de ella tiene una vida muy aburrida al inicio-no te ofendas-es decidida y trabajadora; justo el tipo de personaje femenino que me gusta leer. Andrés es el hombre del momento, guapo y exitoso pero hastiado a más no poder de la vida frívola en la que esta. Me gusta mucho la pareja que forman ellos dos, la forma en la que no pueden vivir sin el otro. Además hay que mencionar que ellos son todos unos adultos, así que no es ninguna historia de adolescentes.

El libro está dividido en cuatro partes que bien pudieron ser tres, para lo relevante que fue la primera parte en la historia fuera de algunos momentos-en mi opinión-.

Dejando eso de lado la trama es excelente, ya que después de pasar por la prueba de fuego encuentras una historia llena de momentos familiares, tragedias, dudas, culpa y amor. Con muchas experiencias reales, que hacen muy fácil imaginarte que estas ahí con los protagonistas o imaginar que fácilmente puedes ser tu quien está en esa situación.

Así que aunque el principio es un tanto aburrido vale la pena leer este libro, recomendado totalmente

 

FRAGMENTOS:

“–Te necesito…Te necesito… ya Andrés… No te voy a rogar. Es una orden.

 –Eso supera amplia mente el ruego…” 

 

“—No me gusta que te vayas. No me gusta volver sola a la cama. Quiero que estés en mi cama o yo en la tuya; siempre.  ¿Estoy pidiendo demasiado?

— ¿Tu cama o la mía? Eso es lo que tendríamos que definir…”

 

COMENTARIOS QUE ME HAN HECHO LLEGAR.

·         Divinamama Divinamama ( 5/8/2013)
Quiero felicitarte por tu gran novela me encanto disfrute mucho sobre todo porque lograste plasmar claramente sentimientos hermosos goce mucho que fuera un libro con muchas páginas ame la historia de amor que gran trabajo y gracias por llevarnos a lugares tan hermosos de argentina un beso desde México

·         Mcd Love (5/14/2013)
Hola, te escribo desde España acabo de leer EL instante en que te vi y me encantó, me enamoré de sus personajes, me hizo reír, llorar, soñar...muy lindo libro. Deseando que escribas una nueva novela y ojalá que haya una 2º parte donde nos cuentes la vida de los hijos de los hnos. Puentes....

·         Paula Rosales Diaz (5/29/2013)
… te escribo para decir que tu libro me ha fascinado no pude dejarlo ni un momento hermosa de familia, parejas que yo pienso que en la vida real deben pasar, me sentí identificadas con algunas cosas las cuales me han hecho pensar en muchas cosa, los miedos sobre todo que nos congelan, mas de alguna lagrima me salió de mis ojitos y para que decir las risas, los nervios, el enojo un sin fin de sentimientos el final el más hermoso y feliz, diablos y ese Andrés hermoso como él solo, habrán hombres así en la vida real hermosos, avasalladores, dominantes, tiernos, románticos, inseguros y que sientan que una mujer lo puede completar?... difícil pregunta... Te felicito me llevaste por un mundo hermoso con esta historia, espero poder contar con mas historias tuya.
Cariños y la verdad tu libro me ha hecho plantearme muchas cosas.

Nanette Manuá (7/2/2013)
Bueno, aquí estoy dándote gracias por contar tan hermosa historia !todavía estoy con el duelo de extrañar tanto a los personajes! Fue un maravilloso viaje! Te felicito y seguí escribiendo !quiero massss! un besote!

Angie Rosita ( 11/5/2013)
Hola soy de México, pero quiero felicitarte por escribir tan increíble!!! Tu libro me encanto, me engancho....wooow!!! De verdad muchas felicidades... tienes más libros??

Verónica Piotti
Hola María Laura!
El fin de semana terminé de leer tu novela y realmente me encantó. A terminarla, con cierta melancolía, como me viene sucediendo cuando disfruto de una buena lectura, me puse a pensar como había llegado a esta historia. Y recordé haber leído una muy buena reseña en el blog Leyendo Ando y las dudas que en un comienzo tenía porque sabía que era una lectura intensa.  Pero la recomendación de la administradora del blog hizo que la comprara, la leyera y realmente agradezco haberme dejado llevar por la sugerencia.  Escribiste una historia maravillosa. 


Karina (10/30/2013)
Hola María Laura, soy una lectora voraz de novela romántica en todos sus géneros. Hace tiempo leí El Instante en que te Vi y como algún comentario que leí por allí, debo decirte que es una novela distinta, muy bien escrita. Personalmente me atrapo, la leí en un fin de semana y la disfrute muchísimo. Gracias por escribir de una manera especial y distinta y me encantaría leer algún otro libro tuyo, espero y deseo que sigas escribiendo. Un beso grande. Karina

Barbara Greve (11/12/2013)
El instante en que te vi ", solo después de leerlo llego a dimensionar la fuerza y significado de estas palabras y me parece que no existe titulo más apropiado.
Es una novela llena de desencuentros cargada de emociones, de cruces, de historias de vida...
Celebro las locaciones elegidas, ya que la hace más cercana, mas nuestra. La descripción de costumbres argentinas y valores familiares y x sobre todo como en el desarrollo su autora se fue soltando hasta llegar a describir situaciones con una sensibilidad que se transmite en cada palabra.-
Mi admiración y respeto para quien puede imaginar, crear y compartir tanto sentimiento.
Insisto, solo después de leerla se llega a comprender el impacto real del título elegido


María Inés Guzmán Rodríguez (12/9/2013)
María Laura terminé tu libro, tengo todas las emociones a flor de piel, realmente increíble... Más allá de Lara y Andrés, cada uno de los personajes te envuelve de una manera que es imposible soltarlos... Felicitaciones!!!!!!!!!!


Cheti An ( 12/17/2013)
María Laura, he terminado tu libro que me ha fascinado, no encantado, me ha maravillado, que cosa tan bonita que has escrito. Todo entero, desde principio al fin, me lo he bebido, eso me pasa con estos libros que no me duran nada y ahora me arrepiento porque se me ha ido rápido, ahora tengo que pasar unos días de duelo del vacío que me deja un libro cuando me gusta mucho jejejej , me ha gustado mucho el tema de pareja, hermanos, es que no puedo decir mucho más porque ha sido muy emocionante descubrirte. Ahora estoy deseando que salga el siguiente, pero este es de mis libros preferidos. Gracias por ese regalo que me has  hecho, y por descubrirte. ¡¡¡ Feliz Navidad ¡¡¡ desde Córdoba - España- Un abrazo


Mariana Giolo.  ( 3/6/2014)
Ya leí muchos libros por recomendación de tu blog, y, en general coincido bastante contigo en gusto. Te agradezco! Soy hija de argentinos, pero vivo en Brasil desde chica. A veces me siento un poco argentina, y definitivamente el libro de María Laura me llevó a un recorrido divino por las calles de Buenos Aires, como si la ciudad fuese un personaje más del libro. Me encantó la relación de los personajes en NY, también, pues no se americanizaron, sino que mantuvieron su hispanidad en la ciudad. Enero 2014

Cristy Cobos de Zea
Hola María Laura... soy de México. Amante de años atrás de Argentina y su futbol... Desde siempre he amado leer. Por años fui lectora de Victoria Holt y sus demás pseudónimos... Y este 2013 que concluyó ayer, descubrí que mi amor por la Argentina aumentaba al descubrir a unas escritoras soberbias que ponían mi corazón y mi alma desbordada por el amor y la pasión de sus libros. Primero fue la Bonelli, después Viviana Rivero, y terminé el 2013 y empecé el 2014 leyéndote a tí en "El Instante en que te ví"...
Lo amé de principio a fin. Amé toda la trama, todas las situaciones. Sufrí con el pleito de Andrés y Juan Martín. Lloré con la separación de los protagonistas. Y fui la más feliz con su reencuentro.
Pero me sabe a poco María Laura!!! Quiero más de la vida de Lara y Andrés !!! Jajajaja, nunca me es suficiente !!
Creo que fue la mejor manera de empezar un nuevo año: Leyendo tu libro!
Y ahora te pregunto... Qué tienen las escritoras argentinas que escriben de esta manera?
Acaso es el mate?, El churrasco?, O el aire de las pampas argentinas?
Gracias, gracias, gracias por este libro.
De verdad un privilegio ser tu lectora!
Está ya dentro de mis libros consentidos !



Gaby Del Muro (3/12/2014)
Hola María Laura, hace unos 20 días leí tu libro El Instante en que te vi, quería decirte que me encanto y me quede con ganas de masssss te mando un abrazo enorme, saludos desde Gdl México

Yesenia ( 1/16/2014)

http://novelasromanticas.org/el-instante-en-que-te-vi-maria-laura-gambero/

Si pudiera aplaudir para reflejar la satisfacción y el regocijo que me causo esta historia, sin lugar a dudas lo haría!! He leído tantas historias que de pronto se tornan sosas y hasta un poco aburridas que dejarte llevar por Lara, su vida, su empeño en sobresalir laboralmente y Andres, con su galanura y su éxito profesional te hace estar literalmente pegada en cada una de las paginas. Son tantas situaciones reales que de pronto te ves reflejada en alguna de ellas. La aparición de nuevos personajes le da un aire fresco a la lectura pero te sigue haciendo pensar que es lo que pasara mas adelante….el final, me encanto. El amor de tu pareja y de la familia siempre serán importantes para obtener tu propia felicidad. (Yesenia)

Me gusto mucho esta novela al igual que sus protagonistas  porque la novela nos transmite lo que sienten.Aquí no sólo  encontrarás una historia de amor de pareja, sino también  el amor a los hermanos y a la familia, nos mostrara como afrontar la pérdida de seres queridos y volver a comenzar d nuevo.Les recomiendo este libro, porque  encontraran una trama muy interesante y rica en sensaciones, con personajes de los que nos vamos encariñando conforme los vemos reir , amar , sufrir etc…. No queria que la novela acabe , pero definitivamente quede satisfecha.

Ana María Garriz

María Laura Gambero, amiga querida, anoche termine EL INSTANTE EN QUE TE VI!!!!!XDIOS es mágico, me enamore, me enoje, sufrí, me dio ternura, emoción, me encanto, lo disfrute muchísimo y para rematar la emoción recordé el momento que te conocí y charlamos tanto. Además se trata un tema en el cual vos estas y yo tbien hice un curso. Me apasiono, gracias por traermelo  amiga. El 2º lo espero si se puede en el próximo encuentro!!!!!Te quiero mucho!!!!!!Gracias por ser parte de mi vida!!!!!

 

jueves, 27 de marzo de 2014

jueves, 8 de agosto de 2013


FAVOR CON FAVOR SE PAGA


 
A lo lejos un gallo afónico le indicó que pronto amanecería.  Hacía más de una hora que estaba despierto y harto de dar vueltas en su cama Alberto se levantó. Mientras se vestía contempló a su esposa Lidia que dormía plácidamente.  Tenía rostro de niña y con sus cortos dieciocho años había mostrado tener la madurez suficiente para sugerirle a Alberto que también ella podría arrimar unos pesitos a la economía familiar.  Economía familiar, pensó abrumado.  Seis meses habían pasado y todavía no alcanzaba a comprender cómo había llegado a tener esposa, un hijo a punto de nacer y a hablar durante la cena sobre la economía familiar.
 
Tenia apenas veinte años y en un abrir y cerrar de ojos la vida le había cambiado drásticamente.  En un primer momento cuando Lidia le habló del embarazo, Alberto pensó que desentenderse de la cuestión era la mejor solución.  Lo malo era que Lidia venía de una acérrima familia religiosa y antes que Alberto pudiera pensar cómo desembarazarse del asunto, se encontró parado frente al altar.  Fueron a vivir entonces a una pequeña vivienda que la madre de Lidia tenían patio por medio con su casa.  De ese modo la vieja, una viuda gorda y amargada, tenía absoluto control sobre los movimientos de la joven pareja; en especial sobre Alberto.
Pero esa mañana, tal vez la primera desde que se habían casado, su malestar no estaba relacionado con su despreciable suegra.  Esa mañana su preocupaciones estaban centradas en el inesperado encuentro que había tenido la noche anterior con un viejo compañero de escuela.  Su nombre era Pedro Noriega pero casi nadie lo llamaba por ese nombre. Todos lo conocían como el Lechu, apodo que había adquirido por sus ojos saltones y su predisposición a la noche. Hacía mucho que Alberto no veía al Lechu pero había escuchado gran cantidad de rumores sobre su paradero.  Muchos insistían que estaba guardado en Devoto por un asesinato, mientras que otros repetían con vehemencia que el Lechu había partido hacia nuevos y más ambiciosos horizontes.  Alberto no sabía cual era la verdad, es más, nunca le importó descubrirla. 

La tarde anterior, poco antes que anocheciera, Alberto había salido con el viejo auto de su suegra a hacer un mandado.  De regreso a su casa se vio obligado a pasar no muy lejos de una fábrica abandonada, donde se decía que los maleantes de la zona se reunían. Era una noche fría y cerrada, por lo cual le llamó la atención una sospechosa silueta que fumaba en una esquina bajo la tenue luz de una lámpara.  En cuanto Alberto advirtió de quien se trataba intentó pasar sin ser visto y de no haber sido por un gato negro que se cruzó en su camino lo hubiese conseguido. 

 Albertito querido, - le gritó el Lechu al escuchar la abrupta frenada.  Tiró el cigarrillo y en tres zancadas estaba junto al automóvil.  - Tantos años sin verte viejo, - agregó al abrir la puerta y sin esperar invitación se ubicó en el asiento del acompañante.

 Lo mismo digo Lechu, - retribuyó Alberto entre incómodo y sorprendido.

 Realmente es una suerte que te haya encontrado, que frío hace,  - siguió diciendo. – Tengo que llegar a un lugar y estoy demorado.

 ¿Necesitas que te acerque? - preguntó Alberto sin saber cómo eludir la pregunta.

 Ya que lo mencionás, voy hasta acá nomás.

Auque no le causaba mucha gracia que lo vieran en compañía del Lechu, Alberto no se atrevió a negarse.  En el más absoluto de los silencios puso en marcha el automóvil y dobló en la segunda esquina tal como el Lechu le indicó.
Cada cuadra parecía tener un recuerdo de largas noches de parranda con los amigos del barrio y Lechu los rememoraba con entusiasmo.  Si bien Alberto no se fiaba de su viejo camarada, los recuerdos y la nostalgia de aquellos años lograron relajarlo.  Cuanto hacía que no se divertía como en aquellas épocas, pensó advirtiendo lo mucho que añoraba su soltería. Casi sin darse cuenta, se encontró sonriendo y hasta intercambiando comentarios con el Lechu. 

Tal vez fue por ello que se sintió lo suficientemente cómodo como para mencionarle su abrupto casamiento con Lidia y su futura paternidad. Luego de una no tan prolongada pausa, Alberto le confesó lo terrible que la vida conyugal había resultado gracias a la insufrible madre de Lidia.    Las palabras brotaban ácidas y descontroladas de su boca y en su voz comenzó a filtrarse todo el desprecio, el odio y el deseo de revancha que esa mujer despertaba en él. Nunca antes lo había advertido de ese modo, pero a esas alturas no tenía dudas que la vieja era la culpable de toda su desgracia.

  Ahí en el descampado me bajo, - le dijo el Lechu interrumpiendo el descontrolado monólogo de Alberto. - Menuda suegra te echaste viejo, - agregó con tono burlón al palmearle  el hombro con complicidad.

   Si, y cuando se entere que perdí el laburo estoy frito, - agregó Alberto con rabia. – Me tiene harto, la detesto.

Detuvo el auto donde Lechu le indicó y sumergido en sus propios pensamientos aguardó que este descendiera.

  Parece que si esa vieja no existiera todos tus problemas se solucionarían, - comentó el Lechu casi divertido.  Alberto le dedicó una mueca pero no sumó comentarios. – Gracias por traerme. Te debo una viejito.

No me debes nada Lechu.

 Favor con favor se paga, -  agregó el Lechu con voz  áspera y le guiñó un ojo cargado de complicidad. –  Ya sabrás de mí.

Las palabras del Lechu lo tomaron por asalto y una alarma sonó en el punto más remoto de su mente.  En cuanto la puerta del acompañante se cerró, Alberto puso en marcha el auto y se alejó rápidamente de aquel siniestro lugar.  El corazón le latía desaforadamente y no podía dejar de pensar que acababa de hacer un pacto con el mismísimo diablo.

Los débiles rayos del sol de agosto empezaban a teñir el patio cuando llegó a la cocina. No se molestó en encender la luz por miedo a que su suegra apareciera para darle charla. Era demasiado temprano para escuchar esa voz chillona y penetrante que siempre se las arreglaba para insinuarle lo inútil que era.   Sin siquiera fijarse si había movimientos del otro lado del patio comenzó a preparar su mate.

Apagó el fuego antes que el agua hirviera y cebó el primer mate sin dejar de pensar en el Lechu.  Con cada segundo que pasaba más se convencía que había hablado demasiado sobre su vida y sus problemas.  Lo perturbaba que el Lechu le debiera un favor, porque sabía que era capaz de cualquier cosa.  Por otra parte qué favor podría hacerle un delincuente como el Lechu a él que llevaba una vida insignificante y aburrida.  Entonces la respuesta llegó al encenderse una luz del otro lado del patio.  La idea que brotó en su mente en un primer momento lo aterró pero lentamente ese terror fue reemplazado por una maliciosa sonrisa. Sí tan sólo el Lechu... 

Dejó la casa mucho antes que Lidia despertara.   Durante las siguientes horas deambulo por el barrio convenciéndose que ese era el único favor que Lechu podría hacerle. Pero era demasiado arriesgado pues eso lo dejaba a él, Alberto Ramos, como cómplice de asesinato, o tal vez no. Necesitaba serenarse y meditar fríamente sobre la conversación que habían mantenido con el Lechu.  No recordaba haber mencionado que deseaba desembarazarse de su suegra.  No lo recordaba porque en ningún momento había sugerido tal cosa.  Por lo cual, no había evidencia de nada en su contra. El destino había querido que se encontrara con el Lechu para llevarlo hasta Ezeiza y que este lo escuchara despotricar contra su suegra.   Fue así como el Lechu, convencido de deberle algo a Alberto tomó la decisión de matar a la vieja.  Eso había sido todo y él no creía tener responsabilidad en el asunto.

Durante los siguientes días Alberto se sintió de excelente humor.  La vida volvía a ser la de antes.  Por la mañana despertaba sonriente y hasta disfrutaba al compartir un par de mates con su suegra.  En más de una ocasión, entre mate y mate,  se encontró fantaseando con el modo en que Lechu la asesinaría.  El hecho lo entusiasmaba y le llenaba el cuerpo de ansiedad.  Eran tantas las posibilidades que resultaba difícil adivinar. Qué mas da pensaba restándole importancia al método, el resultado es el mismo y eso era lo único que le importaba. Por las noches dormía sin problemas y hasta llegó a soñar que una vez muerta la vieja, Lidia y él vendían la casa grande y se marchaban de aquel barrio con los bolsillos llenos de dinero. Antes de lo esperado, su nombre y su dignidad serían vengados. Sólo era cuestión de aguardar a que el Lechu apareciera.

Todas las tardes salía a dar vueltas por la zona de la fábrica en busca del Lechu.  Pero no había ni rastros de él y Alberto empezaba a impacientarse.  Hasta que finalmente una noche al regresar a su casa, divisó una figura fumando en la oscuridad.  Sonrió sabiendo que se trataba del Lechu y no pudo evitar pensar que el favor había sido pagado.  Casi excitado por la sensación de victoria estacionó el automóvil y se apuró a bajar. 

-  Viniste, Lechu, - fue lo único que alcanzó decir.

- Hola viejo, como te dije hace una semana, favor con favor se paga, - le dijo el Lechu con tranquilidad. Hizo una pausa y tiró su cigarrillo antes de continuar. - Un amigo que acaba de abrir una remisería en Ezeiza necesita gente de confianza.  Le hablé de vos y quiere que empieces a trabajar mañana mismo.

-  Ah... ese es el favor, - repuso Alberto sin poder contener la desilusión que se reflejó en su rostro.

- Claro hombre, ¿qué pensabas?... que iba a matar a tu suegra, - respondió el Lechu divertido y dejó escapar una sonora carcajada. – Las cosas que se te ocurren Albertito.

BUENOS AIRES, REINA DEL PLATA

Buenos Aires, Reina del Plata que no supo mantener la belleza de sus jóvenes años.  Mujer orgullosa que se esmera en mostrar una personalidad que nunca logró conformar.  Perdida en su propia vorágine, busca insistentemente su identidad que se torna esquiva y difusa entre la mezcla incoherente de los más diversos personajes que la componen.

Reina del Plata; cuna de desamparados; madre adoptiva que supo abrigar en sus cálidos brazos a todo aquel que deseara descansar en su seno. La pasión de mil pueblos fluye por sus arterias volviendo incontenibles y convulsionados los no tan buenos aires. En sus barrios se confunden viejos y nuevos habitantes que agregan nuevos matices y condimentos a la desorientada cultura de la ciudad.  Burlándose del tiempo juegan en sus calles el pequeño Madrid, que mora a lo largo de la regia Avenida de Mayo o el ostentoso Paris, con domicilio en la paqueta Recoleta.  Pero la soñadora Italia no se mezcla con ellos y encontró cobijo en las inmediaciones del Riachuelo, donde los olores convergen con el paisaje recordándole a cada instante su origen.

Entre calles adoquinadas, conventillos y palacetes, sus escondrijos murmuran melancólicas historias de épocas mejores, mientras un nostálgico tango sobrevuela la ciudad.

Buenos Aires, miscelánea que se confunde, tierra de nadie y de incongruencia.  Un enorme café concert donde el hambre es bandera política; la pobreza baila con el desinterés, el miedo bloquea el monologo educativo y el desorden se ríe a carcajada contando sus logros al final del día.
 
Buenos Aires, una tibia muestra de un país al que no alcanza representar; reflejo del alma de un país reticente que se niega a despojarse de su adolescencia para enfrentar con responsabilidad el largo y dificultoso camino que conduce a la madurez.


CUENTAME UN CUENTO QUE ME AYUDE A DORMIR

El punzante dolor que nacía de su pecho se tornaba cada vez más intenso.  Ángela respiró hondo y cerró sus ojos soportándolo con resignación.  Ya pasaría, siempre era igual.  Tardó unos segundos en recuperarse y supo que no podía postergar la despedida.   

En el cuarto contiguo sus hijos discutían sobre el inminente traslado a Buenos Aires, empecinados en someterla a esa cruenta operación. Es por tu bien mamá, le decían con vehemencia y se enojaban ante su negativa recriminándole su falta de cooperación.  Qué entendían ellos, pensó Ángela con cierta tristeza. A sus ochenta años de edad, ningún médico, por más ilustrado que fuera, le diría cómo y cuándo emprendería su viaje hacia el más allá.  Que ilusos creen que encerrándome en una impersonal habitación de esas frías y costosas clínicas privadas me ayudarían. No entendían nada, era una pena que no se dieran cuenta que lo que ella necesitaba era sentir el sol en sus mejillas, absorber el aroma silvestre que nutría su alma; y el mar… siempre el mar.

Estaba resuelta; no se entregaría. Con suma dificultad se puso de pie y sigilosamente se dirigió a la puerta de salida.  Se detuvo un segundo al escuchar a sus hijos y nueras intercambiando opiniones acaloradamente.  Sacudió su cabeza preguntándose porque les costaba tanto comprender y dejó la casa.

Era una hermosa tarde de octubre. El sol brillaba en lo alto y una brisa fresca y reparadora regaba los alrededores de una fragancia salina y agreste.  Ángela sonrió sintiéndose mucho mejor.

Paso a paso, sin apuro, emprendió el camino hacia el mar.  Le tomó más de la cuenta recorrer los trescientos metros que separaban su pequeña casa de los acantilados. Al llegar a la cima se detuvo un segundo para descansar.  Desde allí lo contempló emocionada, había temido tanto no poder despedirse.  Para ella todo en él era misterio, inmensidad, lejanía.  Lo entendía vencedor del tiempo y poseedor de secretos milenarios que jamás revelaría.  Entre sus crestas intuía que cargaba con la inmortalidad de su esencia y una soledad tan profunda que ni los sueños eternos de toda la humanidad alcanzaba mitigar. 

A su derecha se encontraba la senda que conducía  a la playa.  Se acercó y tomándose de un improvisado pasamano, fue descendiendo uno a uno los peldaños.  Cuando por fin sus pies tocaron la arena, se sentía exhausta.  Con los últimos restos de fuerza que le quedaban se acercó a las rocas que descansaban al pie del acantilado.  Por primera vez las lágrimas asomaron en sus ojos.  Como si él lo intuyera, se presentó de traje verde azulado apenas ribeteado por finos hilos plateados que titilaban intermitentemente, saludándola.  Se mostraba sereno, apacible, envuelto en un manto de melancolía que logró doblegar toda su bravura. 

Ángela respiró lo más hondo que pudo y se recostó contra la roca entregándose a su magnetismo.    Agradeció en silencio que la brisa fresca le acariciara el rostro y trató de retener en sus débiles pulmones todo su perfume.  Cerró sus ojos para no volver a abrirlos. Estaba cansada, demasiado cansada.
 
-          Cuéntame un cuento que me ayude a dormir, - susurró.

Un murmullo rítmico y parejo se apoderó de sus oídos trayéndole historias de corsarios y piratas; de doncellas que le encomendaban su amor; de barcos fantasmas que vagaban en busca el descanso eterno. Transportada, se sintió inmersa en los vaivenes del tiempo.  Entonces lo soñó de un blanco resplandeciente y se vio caminando sobre su oleaje.  Bajo sus pies un rugido embravecido le absorbió hasta el último destello de temor.  Sus infinitos brazos la acunaron y ella se dejó llevar, se dejó guiar.  Su balsa transitaba serena.  Sonrió complacida al ver que estaba pronta a llegar a la otra orilla.